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Dentro de diez años, probablemente la mayoría de los objetos que utilizaremos habrán sido diseñados con ayuda de la inteligencia artificial y fabricados mediante impresión 3D

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Sergio Gómez González

Puede parecer una afirmación exagerada, pero la realidad es que esa revolución ya ha comenzado. Cada día se diseñan prótesis médicas personalizadas, componentes aeronáuticos, piezas para automoción, herramientas industriales, alimentos, viviendas e incluso joyas utilizando tecnologías que, hasta hace muy poco, parecían reservadas a la ciencia ficción.

Lo más sorprendente es que hoy cualquiera puede participar en esta revolución.

Basta una fotografía, un dibujo realizado sobre un papel o una simple descripción escrita para que una inteligencia artificial sea capaz de generar un modelo tridimensional listo para fabricarse mediante impresión 3D. Lo que hace apenas unos años requería dominar complejos programas de diseño CAD y acumular años de experiencia, hoy puede conseguirse en cuestión de minutos.

Precisamente este cambio de paradigma es uno de los temas que desarrollo en mi libro Cómo se fabrican las cosas en 3D, publicado por Marcombo, donde explico de forma sencilla cómo la fabricación aditiva está transformando la industria y por qué entender estas tecnologías será cada vez más importante para estudiantes, docentes, ingenieros, diseñadores y cualquier persona interesada en conocer cómo se fabrican los objetos que nos rodean.

Un ejemplo especialmente llamativo es el mundo de la joyería.

Imaginemos que queremos crear un anillo inspirado en las ramas de un árbol. En lugar de modelarlo manualmente durante horas, simplemente escribimos un prompt como:

«Anillo de plata con formas orgánicas inspiradas en ramas, estilo minimalista y acabado elegante».

También podríamos utilizar una fotografía de referencia o incluso un boceto realizado a mano. En pocos segundos, herramientas de inteligencia artificial como Tencent Hunyuan 3D generan varias propuestas tridimensionales sorprendentemente realistas.

A partir de ese momento comienza la verdadera fabricación.

El modelo se exporta en formato STL y se prepara en un software de laminado, donde se define la orientación de la pieza, los soportes y todos los parámetros necesarios para la impresión. En joyería suelen emplearse impresoras 3D de resina mediante tecnologías SLA o DLP, capaces de reproducir detalles inferiores a una décima de milímetro.

Una vez impresa, la pieza se limpia y se somete a un curado mediante luz ultravioleta. Sin embargo, esa pieza todavía no será la joya definitiva. En realidad, servirá como modelo para fabricar posteriormente la pieza metálica mediante el tradicional proceso de fundición por cera perdida.

La pieza de resina se recubre con un material refractario que forma un molde. Posteriormente, la resina desaparece durante el calentamiento, dejando una cavidad perfecta donde se vierte el metal fundido —oro, plata o cualquier otra aleación— obteniendo una reproducción prácticamente idéntica al diseño generado inicialmente por inteligencia artificial.

Este proceso demuestra algo fascinante: la fabricación del futuro no sustituye necesariamente a las técnicas tradicionales, sino que las combina para obtener mejores resultados. La inteligencia artificial aporta creatividad y rapidez; la impresión 3D permite fabricar geometrías imposibles; y la fundición tradicional proporciona las propiedades mecánicas y el acabado que exige una joya de alta calidad.

Aunque este ejemplo resulte especialmente atractivo, la realidad es que el mismo flujo de trabajo ya se utiliza para fabricar implantes médicos personalizados, prótesis, componentes de satélites, turbinas aeronáuticas, piezas de competición, arquitectura, robots, dispositivos electrónicos e infinidad de productos que utilizamos cada día sin ser conscientes de ello.

En Cómo se fabrican las cosas en 3D explico paso a paso cómo funcionan todas estas tecnologías, desde la obtención del modelo digital hasta el producto final, describiendo las principales técnicas de fabricación aditiva, sus materiales, ventajas, limitaciones y aplicaciones reales.

Pero el libro incorpora además un elemento que lo hace especialmente práctico. A lo largo de sus capítulos encontrarás numerosos códigos QR que permiten acceder directamente a vídeos explicativos, donde podrás ver exactamente cómo funcionan las máquinas, cómo se preparan los archivos, cómo se imprimen las piezas y cómo se realizan los distintos procesos industriales. Porque comprender una tecnología es mucho más sencillo cuando, además de leerla, puedes verla en funcionamiento.

Cómo se fabrican las cosas en 3D nace precisamente con ese objetivo: acercar al lector el apasionante mundo de la fabricación aditiva con un lenguaje claro, numerosos ejemplos reales y un enfoque eminentemente práctico.

Quizá dentro de unos años la pregunta ya no sea si un objeto se ha fabricado mediante impresión 3D, sino cómo se ha hecho.

Y cuando llegue ese momento, entender estas tecnologías dejará de ser una ventaja para convertirse en una necesidad. Mi intención con este libro es que el lector no solo comprenda esa revolución, sino que forme parte de ella desde hoy.

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